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Pietro Boniciolli
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Pietro Boniciolli2026-10-06 05:00:042026-10-06 09:54:23Cuando la Herencia Pasa FacturaUna bota de fútbol puede tener una vida sorprendentemente breve, los niños que cambian de talla mientras crecen, sale un nuevo modelo, la suela se empieza a consumir, o simplemente se le olvida a alguien en un vestuario hasta que termina un buen día en un cubo de la basura. Incluso siendo un objeto diseñado para resistir miles de pasos, esprints, y entradas, el “pitido final” para estas zapatillas puede llegar increíblemente pronto. En el condado de Durham (noreste de Inglaterra), una empresa social está probando soluciones para alargar su vida útil. Re:Play Football recupera botas de fútbol usadas, las restaura y las vuelve a poner en circulación, dándoles una nueva vida en lugar de mandarlas al vertedero.
Esta iniciativa ha tenido mucho éxito, y saca a la luz un modo creativo de afrontar el problema de los residuos en el fútbol, a menudo desatendido [1]. La idea fundamental es bastante simple: coger un par viejo de botas de fútbol y encontrar a alguien que pueda usarlas todavía. Sin embargo, tras esta solución a simple vista simple, se esconde una cuestión más amplia, y es hasta que punto el fútbol podría convertirse en algo efectivamente sostenible a nivel ambiental. Según un estudio publicado por Re:Play, cada año terminan en los vertederos de Reino Unido unos 13 millones de botas de fútbol [2]. La organización nace tras una conversación entre Ben Fisher y Jon Dennis (fundadores de esta iniciativa), en la cuál hablaban del peso económico que tenía sustituir cada poco las botas de sus hijos, que jugaban a fútbol en el mismo equipo del barrio. Un primer sondeo entre los 150 padres del Durham United Football Club les confirmó que el problema no era solo ambientale, las familias tenían problemas para cubrir los costes del material, y el club buscaba fuentes de ingresos adicionales [3]. El primer proyecto piloto de Re:Play cubría los tres problemas: los jugadores podían donar las botas que ya no usaban, y el Durham United recibiría 2 libras por cada par de botas recuperado. Una sola campaña de recogida le supuso al club más de 300 libras, y les permitió recuperar algo más de una centena de pares de zapatillas que hubieran terminado como basura [3]. Las botas que todavía tenían una vida útil se limpian y se reparan antes de ser revendidas a un precio inferior. Es un ejemplo a pequeña escala de un pricipio que se discute siempre en el sector deportivo: el producto más sostenible suele ser aquel que no necesita ser sustituido. Las botas de fútbol son particularmente interesantes en este aspecto, porque su reciclaje no es tan fácil como uno podría llegar a pensar.

En el 2026, algunos investigadores que colaboraban con la Universidad de Northumbria, en el programa de innovación Arrow analizaron una decena de botas de fútbol reparadas por Re:Play. La conclusión era sorprendente: puesto que las botas están hechas con una combinación de materiales compleja, actualmente no existe la tecnología adecuada para reciclarlas a gran escala [3,4]. El empeine (la parte superior de la bota que cubre y cierra el pie) es de piel o sintético, las suelas son de goma, plásticos, adhesivos, colorantes y otros productos remezclados en un único producto. Separar estos materiales al final de su ciclo de vida es difícil y costoso, lo cual crea una distinción importante pero poco clara, entre reciclaje y reutiliza.
El reciclaje parece ser siempre la solución medioambiental más obvia, porque permite a los materiales entrar de nuevo en el ciclo productivo, pero no siempre es la mejor opción. Si un producto está todavía en un estado que le permite realizar su función original, mantenerlo en uso puede evitar los impactos ambientales asociados a la producción de uno nuevo. La investigación llevada a cabo por Re:Play ha reveleado precisamente que alargar la vida útil de las botas mediante su reparado y reventa es la estrategia más eficaz para reducir el impacto sobre el medio ambiente [3,4].
Estas conclusiones están en la línea de lo ya observado por los sectores del calzado en general: estudios del ciclo de vida de estos productos han demostrado en repetidas ocasiones que gran parte del impacto de producir una zapatilla se genera antes de que esta llegue a manos del consumidor, sobre todo durante la producción de los componentes [5]. Así pues, en tema Calzado, limitarse a tirar un producto tras un período relativamente breve de uso puede significar desechar no solo el objeto físico, también toda la energía y recursos invertidos en su producción. A pesar de todo, hay otro problema: el comportamiento de los consumidores.
En un estudio publicado en 2025 en Oeconomica Jadertina (una revista científica del Departamento de Economía de la Universidad de Zara), se analizaba el qué pensaban los futbolistas sobre la sostenibilidad ambiental de sus zapatillas de fútbol. Los investigadores entrevistaron a jugadores de un par de clubes no profesionales en el sur de Alemania, y descubrieron que la mayoría no le daba prioridad a las consideraciones ambientales a la hora de escoger o reparar las botas de fútbol. Generalmente era más importante la comodidad, el aspecto y la tala, y la mayoría tiraban las botas que ya no utilizaban al contenedor de restos [6]. Sin embargo, hubo un resultado esperanzador: muchos jugadores alargaban la vida útil de sus zapatillas cuidándolas y alargando su uso [6]. Esto podría parecer insignificante, pero indica un cambio potencialmente importante en la cultura futbolística. La economía circular no necesita de materiales futuristas, plantas sofisticadas de reciclaje, o un rediseño absoluto de las botas de fútbol. A veces, todo empieza con algo mucho más nimio: no tirar algo que todavía funciona.
Re:Play todavía está intentando extender esta idea, colaborando de manera directa con clubes, escuelas, asociaciones solidarias y organizaciones del sector residuos, y tienen en marcha un proyecto piloto con el Consejo del condado de Durham para introducir puntos de recogida de botas de fútbol en los centros de reciclaje de residuos domésticos [3].
Afortunadamente, este concepto que han desarrollado no es el único, se están explorando alternativas similares por toda Gran Bretaña. La campaña Utilita’s Football Rebooted por ejemplo, se lanzó con el objetivo de evitar que un millón de pares de botas de fútbol terminasen en vertederos, recogiendo las que no se utilizasen y poniéndolas a disposición de aquellos que las necesitasen. Algunas universidades y entidades de fútbol también han empezado a introducir programas similares, mientras proyectos como Boots Swap UK permiten a los jugadores intercambiarse zapatillas que ya no quieren usar con otros, siempre en buen estado.
También los organismos de gobernanza del fútbol están empezando a abrazar estos principios. Las líneas establecidas por la UEFA respecto a la economía circular promueven el cambio del modelo tradicional “coge, produce, consume, y tíralo”, a un modelo basado en cuatro principios fundamentales: reduce, reutiliza, recicla y repara [7].

Figura 1: Explicación del ciclo ·reduce, reutiliza, recicla y repara. Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.
Durante años, la sostenibilidad se ha presentado siempre como un tema ligado a los productos una vez no los necesitamos. ¿Se puede reciclar el plástico? ¿El material se puede recuperar? ¿Los residuos se pueden transformar en algo más? La historia de Re:Play sugiere que la primera pregunta antes de estas debería ser otra: ¿tenemos de verdad que deshacernos ya de esto? Un par de botas de fútbol que duran el doble no necesita un segundo proceso de producción para sustituir el primer par. Unas zapatillas que pasan de un niño a otro pueden reducir la generación de residuos y al mismo tiempo hacer del fútbol algo más accesible. Un par de campañas de recogida en un equipo juvenil tienen el potencial de generar más entradas en la comunidad para mantener vivo el deporte. Esto hace del experimento en el condado de Durham algo más que una simple historia sobre botas de fútbol viejas.
Es un recordatorio de que la sostenibilidad en el deporte no siempre pasa por cambiar el modo de juego. A veces significa cambiar lo que ocurre a su alrededor. Las zapatillas se pueden consumir al final, todo producto tiene uno, pero antes de que esto pase, se les puede conceder algún partido de más.
REFERENCIAS:
[1] MSN. (n.d.). How this County Durham social enterprise is keeping football boots from landfill. https://www.msn.com/en-gb/money/general/how-this-county-durham-social-enterprise-is-keeping-football-boots-from-landfill/ar-AA27BnGq
[2] Replay Football. (n.d.). Sustainability. https://replayfootball.co.uk/pages/sustainability
[3] Arrow Innovation. (n.d.). Quantifying environmental impact. https://arrowinnovation.org.uk/case-studies/quantifying-environmental-impact/
[4] The Northern Echo. (2024, April 10). Durham start-up helping keep 13m football boots from landfill. https://www.thenorthernecho.co.uk/news/26267236.durham-start-up-helping-keep-13m-football-boots-landfill/
[5] Bodoga, A., Nistorac, A., Loghin, M. C., & Isopescu, D. (2024). Environmental impact of footwear using life cycle assessment—Case study of professional footwear. Sustainability, 16, 6094. https://doi.org/10.3390/su16146094
[6] Ludin, D., Avdyli, F., Weiwadel, T., Mueller, E., & Wellbrock, W. (2026). Do football players act sustainably? An explorative study focusing on opportunities and limits of sustainable consumption and disposal of football boots. Oeconomica Jadertina, 15, 131–145. https://doi.org/10.15291/oec.4770
[7] UEFA. (n.d.). Circular economy. https://www.uefa.com/sustainability/environment/circular-economy/
Imagen de portada e de previsualización: Pile of old sport boots. Phot by Sadiq Ali on Pexels.



















