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Jennifer Lüdtke
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Jennifer Lüdtke2026-09-08 05:37:022026-09-08 18:03:47Bumblebees Severely Struggled with Heatwaves Across Europe This SummerHay lugares que resisten por su propia naturaleza – para bien y para mal – gracias a la presencia del bosque.
Un bosque que para los habitantes de estos sitios se convierte en casa, taller, camino, fantasía, y folklore.
Hay lugares donde la cultura misma no se puede entender sin hacer referencia al bosque, el pasto y la montaña dónde se encuentran.
Hay lugares en dónde la gente hace del bosque no sólo su riqueza, si no su fortuna y en última instancia, también su vida.
Historias, pueblos, fronteras: un territorio en “tierra de nadie” que aún hoy mantiene un legado cultural profundo.
LOS CIMBROS DE LAS TIERRAS ALTAS
En un territorio entre Veneto y Trentino, hubo una población que toma el nombre de Cimbros, que ha dado forma tanto en el paisaje como en las tradiciones, la toponimia, y el propio carácter de las gentes que habitan hoy en día estos valles.
Los valles y las llanuras del sur de Trentino, la Meseta de las Siete Comunas, Val Brenta, Valdastico, Val Posina, Val Leogra, Valle Agno, las colinas Vicentinas, Val Chiampo, y las montañas Lessini: hay un total de 110 municipios y aldeas, y un censo de unos 720 apellidos de origen Cimbro (incluyendo el mío) [1]. Por no hablar de la toponimia: solamente en el municipio de Valli del Pasubio (Vicenza) hay unos 2500 nombres de lugares que derivan directamente del Cimbro [2].
Pero, ¿quiénes son estor Cimbros? ¿Y por qué está conexión tan profunda con los bosques?
Hoy en día definiimos claramente a los Cimbros como “[…] el resultado de la unión entre antiguos colonos Germanos y los igualmente antiguos habitantes de las montañas vénetas” [1].
Y su nombre ya nos cuenta bastante de su historia. Llegaron más o menos alrededor del año 1000 desde Bavaria, Tirol, y la Suiza germanoparlante, inmigrantes de habla obviamente alemana – que se definían como “Tzìmber”, es decir, “carpninteros”, porque se dedcaban efectivamente de la tala del bosque y la artesanía de la madera. El término “Tzímber” se latinizó rápidamente al término que hoy conocemos como “Cimbros”.
Es más, el folklore asociado a estos pueblos germánicos perduró durante muchos siglos, formando el mito del Cimbro leñador, rubio y bueno, dando como resultado hasta nanas típicas [1]:
El bosque es la casa del Cimbro
el techo es el cielo
las ventanas son los huecos entre las hojas
y la puerta
se la ha llevado el viento
En general, un legado indisoluble entre el hombre y la tierra, el bosque y el pueblo, la lengua y el territorio.
Un legado que, sin embargo, suele derivar más bien de la necesidad de las personas de sobrevivir y alimentarse, resultando en un método arcaico pero efectivo de reclamación y colonización de un territorio que no había sido habitado hasta entonces.
A partir del año 1000 empieza un proceso de colonización por parte de los pueblos germánicos y promovido por los propietarios de las tierras – obispos, monasterios, o señores feudales, a menudo de origen también germano. Era una práctica común para los propietarios de las tierras llegar a acuerdos con representantes germánicos, permitiéndoles migrar hacia el área de Véneto-Trentino, para cederles una porción de la tierra – en forma de maso (granja) de 25 campos –, que venía con la obligación de trabajarla y ararla, dejando una parte como tierra comunal para uso público [1].
¿El resultado? Simplificando al máximo, las actuales – denominadas de diversas maneras en el contexto alpino – “propiedades colectivas”, ya sean Regole, Usi Civici, Reggenze, o Magnifiche Comunità [3]. Estas formas de propiedad son verdaderamente únicas, híbidos de propiedad pública y privada, y son la herencia más tangible de estas formas de gestión del territorio que establecieron los primeros colonos.

Figura 1: Hito fronterizo datado del 1754, entre la Serenissima Repubblica de Venecia y Tirol. Confín actual entre Véneto y Trentino, cerca del Refugio Castelberto, Erbezzo. (Lessini, Verona, Italia). Foto: Autor. 22.07.2025
LA MESETA DE LAS SIETE COMUNAS
En el caso de la Meseta de las Siete Comunas, la situación actual de la gestión del patrimonio forestal y de pastos es aún más compleja y peculiar.
La tradición jurídica de impronta germánica siempre ha contemplado las formas colectivas mencionadas y, en el caso de la Meseta de las Siete Comunas, estas se han materializado en una gestión colectiva de las tierras deshabitadas más al norte, con una superficie total de aproximadamente 9000 hectáreas. Esta forma de gobierno fue respetada y, a menudo, valorada por todos los gobernantes de esas tierras: desde los Ezzelini, pasando por los Scaligeri y los Visconti, hasta la propia Serenísima República de Venecia. La propia Vicenza se beneficiaba directamente del alquiler de las tierras y de la venta de madera, aunque no sin conflictos por parte de la población local.
Sin embargo, la situación cambió drásticamente, primero con la ocupación francesa y posteriormente con la austríaca, ambas provocaron una pérdida gradual de autonomía para los gobiernos locales. Todo ello, a lo largo del siglo XIX, condujo a la actual definición del "Nuevo Patrimonio", sancionada oficialmente con la ley divisional de 1925 y diferenciada de facto del "Antiguo Patrimonio" [4].
De ello se deduce que, hoy en día, las Siete Comunas de la meseta, además de las tierras efectivamente situadas dentro de los límites municipales individuales (el “Antiguo Patrimonio”), poseen cada uno por derecho bosques y pastos de la parte norte de la Meseta (“Nuevo Patrimionio”), aunque todos ellos estén censados catastralmente dentro del municipio de Asiago. Por lo tanto, no es de extrañar que los pastos y bosques pertenecientes a Malga Campomandriolo (uno de los más septentrionales del territorio de la meseta) sean propiedad del municipio de Gallio, aunque estén registrados en el catastro de Asiago.
En definitiva, se trata de una situación compleja, pero que refleja la antigua historia de un territorio, de un pueblo, de una lengua que ha sabido moldear las montañas para convertirlas primero en medio de subsistencia y luego en cultura.
REFERENCIAS:
[1] U. Matino, Cimbri. Vicende, cultura, folclore, Pordenone: Edizioni Biblioteca dell’Immagine, 2019.
[2] Regione del Veneto. Direzione Enti Locali e Servizi Elettorali, Usi Civici e Regole in Regione del Veneto, 2020.
[3] P. Corona, G. Carraro, L. Portoghesi, R. Bertani, M. Dissegna, B. Ferrari, M. Marchetti, G. Fincati e A. Alivernini, Pianificazione forestale di indirizzo territoriale. Metodologia e applicazione sperimentale all’altopiano di Asiago, Castrovillari: Regione del Veneto, Università degli Studi della Tuscia, Piccoli Giganti Edizioni, 2010.
[4] A. Saccardo, Toponomastica storica di Valli del Pasubio, Schio, 2016.
Cover image: POMO – "Wächter fon der vint un der rëgn" ("Guardián del viento y de la lluvia"). Pista forestal hacia la Malga Fiaretta, Gallio (Altopiano dei Sette Comuni, Vicenza, Italia). Foto: Autor. 11.08.2025




















