La deforestación implica que la fauna salvaje pierde sus hábitats naturales, en los cuales no se cruzaría con los humanos. Al no tener ya ese hábitat, se ve obligada a desplazarse, quizás cruzándose con animales domésticos o directamente con poblaciones humanas, y así aumenta el contacto, y por ende, las posibilidades de que se transmita alguna enfermedad.
Respecto al aumento de explotaciones ganaderas intensivas, las grandes superficies de granja industriales implican una alta densidad de animales en un mismo sitio, pero, además, con una baja diversidad genética – que implica a su vez una mayor vulnerabilidad a las enfermedades –, es decir, un caldo de cultivo perfecto para mutaciones víricas.
El aumento de la urbanización, a su vez, implica que las ciudades crecen y crecen hasta invadir lo que antes eran territorios aislados, creando de nuevo más probabilidades de que haya contacto entre animales infectados y humanos. Resumiendo, puede que el aumento en la frecuencia de las zoonosis no sea sólo mala suerte, es una presión ecológica acumulada..
Por si todo esto no fuese bastante, hay que añadir un factor más: el cambio climático. Uno de los tantos efectos del aumento de temperaturas es que permite a los virus sobrevivir más en el medio.
Otra de las alteraciones que tiene, puede ser en los patrones migratorios de las aves birds’ migratory patterns [3Conociéndolos, se podría llegar a trabajar en medidas de prevención, teniendo en cuenta que se sabe dónde migran las aves, sus sitios de descanso estivo e invernal y las zonas de descanso en sus viajes. Desafortunadamente, el cambio climático afecta a estos movimientos, y ahora mismo no son exactamente predecibles. Por otra parte, el estrés fisiológico que puede llegar a causar el cambio climático y el calentamiento global en las aves también las hace más vulnerables ante infecciones – de la misma manera en la que cuándo estamos estresados, nuestro sistema inmune está más descuidado y somos más sensibles a catarros, por ejemplo. Por todas estas razones, el cambio climático es más que un problema ambiental, es también un problema sanitario.